Día Mundial del Aire Limpio
Hoy, 7 de septiembre, es el Día Mundial del Aire Limpio, por este motivo queremos rendir homenaje al compañero de viaje más fiel que hemos tenido durante más de tres décadas: el viento.
Aunque nuestra misión en GOC consista en estudiar el terreno que pisamos, lo cierto es que ha sido el aire quien ha marcado el rumbo de nuestra historia. Ráfaga a ráfaga, montaña a montaña y continente a continente, a lo largo de los años ha sido quien nos ha llevado a algunos de los rincones más impresionantes del planeta para contribuir al desarrollo de una energía más limpia y sostenible.
Las primeras ráfagas nos transportaron a mediados de los años noventa hasta los pioneros parques eólicos de Galicia, la tierra que nos vio nacer. Allí hicimos el estudio geotécnico de los primeros parques eólicos de Galicia: Cedeira, Carba Villalba y Paxareiras (A Coruña), O Vicedo y Leboreiro (Lugo).
Con la llegada del nuevo milenio, el viento decidió ampliar horizontes. Ya no era suficiente con recorrer Galicia; tocaba explorar nuevas tierras. Murcia, Ávila, Tarifa o Asturias se fueron sumando al mapa de destinos, donde estudiamos el terreno que algún día sostendría gigantes capaces de transformar el viento en energía.
Así hicimos el estudio geotécnico de los parques eólicos en La Unión (Murcia), en Navas del Marqués (Ávila), el parque eólico de Monteahumada (Tarifa), el parque eólico de Valpardo (Ávila) y el parque eólico de San isidro y La Bobia (Asturias).
Pero el viento nunca olvida sus raíces y siempre acaba encontrando el camino de vuelta a casa. Como él, nosotros también volvimos una y otra vez a Galicia, acompañando el desarrollo de numerosos parques eólicos que fueron dibujando un nuevo paisaje energético en nuestra tierra, y estudiando el terreno de los parques eólicos de Tea y de Monte Carrio (Pontevedra), y de los parques eólicos de Meira, Riobó, Gamoide y Buio (Lugo).
En 2005 las corrientes soplaron con rumbo internacional y nos llevaron más allá del Mediterráneo, hasta Sicilia (Italia), donde realizamos los estudios geotécnicos de los parques eólicos de Vizzini y Trapani. Allí, bajo la atenta mirada del Etna, en GOC aprendimos que trabajar junto a un volcán activo aporta una interesante perspectiva sobre lo que realmente significa la palabra “riesgo geológico”.
En la segunda década de este siglo, tras nuestro regreso para hacer el estudio geotécnico del parque eólico de Aguilón (Zaragoza), el viento sopló más fuerte que nunca y nos llevó a una de las aventuras más importantes de nuestra trayectoria: Filipinas.
Desde entonces, la selva tropical, las carreteras imposibles, los tifones y los paisajes espectaculares han formado parte de nuestro día a día. Tras más de una década de trabajo continuo en el archipiélago, desde GOC podemos afirmar que conocemos algunos rincones de Filipinas casi tan bien como nuestros propios aeropuertos.
Hasta la fecha, hemos realizado numerosos estudios geotécnicos en sendos parques eólicos, entre ellos están:
- 2013- Nabas
- 2014- San Lorenzo y Pililla
- 2015- Puerto Galera
- 2016- Sibunag
- 2020/2021- Balaoi
- 2022- Caparispisan
- 2025- Kalayaan y Laguna
- 2026- Libmanan
El viento también quiso poner a prueba nuestra capacidad para abrirnos camino ante nuevos desafíos, llevándonos hasta Vietnam, concretamente al delta del Mekong, donde realizamos un estudio geotécnico de los parques eólicos de Lac Hoa y Hoa Dong. Aquí descubrimos que algunos proyectos incluyen riesgos poco habituales: tifones, terremotos, inundaciones... e incluso la posibilidad de encontrar restos de conflictos pasados ocultos bajo el terreno. La geotecnia es un campo que nunca deja de sorprender.
Mientras tanto, Galicia seguía llamándonos para realizar el estudio geotécnico de numerosos parques eólicos como Miñón, Bustelo, Toural, Campelo, Alto da Croa I y Coa II, Monte Tourado y Ourol.
En 2019 aterrizamos en Cuba, donde realizamos un estudio geotécnico de los parques eólicos de Las Tunas y Holguín. Allí pudimos combinar trabajo con hospitalidad caribeña y alguna que otra conversación acompañada por música y risas.
Afortunadamente, el viento nos permitió volver a casa con el equipaje lleno de buenos recuerdos y sin dejar de surcar la atmósfera, el aire nos trajo de nuevo a España, donde nos esperaba en Cuenca el parque eólico de GECAMA, uno de los grandes hitos de la energía eólica europea.
En 2022 las corrientes nos llevaron hasta Kenia. En Marsabit compartimos paisaje con algunos de los animales más emblemáticos de África y realizamos el estudio de viabilidad geotécnica del parque eólico de Marsabit.
En GOC, ningún desafío es demasiado alto. Y Ecuador nos dio una nueva oportunidad de demostrarlo con Villonaco II. Trabajar a más de 3.000 metros de altitud nos permitió acercarnos un poco más a las nubes y confirmar que el viento siempre encuentra una manera de seguir elevando nuestros desafíos.
Hoy, al mirar atrás, descubrimos que cada proyecto ha sido mucho más que un estudio geotécnico. Ha sido una historia, una lección y un nuevo horizonte.


